Fotografía para sembrar

El pasado día 27 de abril estuve contando historias de naturaleza a niños de 4 años en el colegio Ángel León, de Colmenar Viejo. El mundo del mañana será de ellos y para ellos. Muchos adultos disfrutan con mi fotografía y me siguen en redes sociales. Sin embargo, son adultos ya más o menos convencidos de que hay que cuidar el medio ambiente. En todo el tiempo que llevo dedicándome a la fotografía, no creo haber convencido a ni un solo cazador, a ni un sólo pirómano, a ni una sola persona que no estuviera convencida ya de la importancia y valor de nuestro medio.

Por eso intento reclutar soldados desde la misma cantera. Reciban la educación que reciban en los próximos años, intento impactarles ahora con historias sorprendentes, visualmente atractivas, dejándoles tocar y sentir la naturaleza a través de mis tesoros (plumas, huesos…), para intentar sembrarles la semilla desde ya, ahora que todavía están a tiempo de ordenar sus  emociones y pensamientos.

Sí, estoy intentando troquelarles sin que ellos lo sepan: el futuro de nuestra naturaleza ya no está en mis manos, sino en esas pequeñas que hoy me han chocado, tocado y agradecido con su inocencia infantil un ratito divertido junto a mis animales. Como tantas veces con los niños, te suelen dar más de lo que te quitan (en energía).

Cuando presenté el libro «Con ojos de gato» a los peques, alucinaron con las fotografías de mis compañeros de FONAMAD.

Cuando la clase se iba hoy, uno de los niños se ha salido corriendo de la fila y sin más ni más me ha dado un abrazo, de esos por las buenas. Qué maravilloso, que fácil es hacer feliz y que te hagan feliz. Baterías nuevas para la próxima charla.

 

¡Todo mi respeto y admiración por los que se dedican a la enseñanza!