Gato montés

Gato montés

(c) Cristina Albilleira

GATO MONTES (Felis silvestris)

El gato montés es como un gato doméstico pero con cara de enfadado. A veces son difíciles de distinguir, sobre todo hay que fijarse en la cola (más robusta y redondeada), y en los bigotes, que suelen ser más largos.

Son unos verdaderos artistas en la caza de topillos, a los que acechan y dan caza de un salto, gracias a su finísimo oído, aguda vista y movimientos ultra rápidos. Esto es debido, sobre todo, a los reflejos tan especializados que poseen. Su tiempo de reacción ante un estímulo es de entre 20 a 40 milisegundos, lo que los convierte en los animales más rápidos en reaccionar, solo superados por insectos ultra especializados. Para hacernos a la idea, nuestro tiempo de reacción ante un estímulo es 8 veces más lento que el de un gato.

Sus uñas son retráctiles, es decir, las tienen guardadas entre las almohadillas la mayor parte del tiempo y solo las sacan cuando las necesitan. De ahí que en sus huellas no las marquen, y sea esa la mejor manera de distinguirlos, además de la almohadilla inferior con tres lóbulos diferenciados.

El gato montés, esquivo, se enfrenta al peligro de la hibridación con el gato doméstico.